Setas contra la Guerra Química

En 1988, durante la guerra de Irak-Iran, Sadam Hussein desplegó un arsenal de armas químicas, incluidas VX, contra los kurdos en Irak, matando más de 12.000 personas en 3 días. El 22 de marzo de 1995, cinco miembros de la secta de culto a Aum Shinrikyo echaron gas sarín en una estación del metro de Tokio, asesinando una docena de personas y envenenando a miles. El almacenamiento de los agentes del gas nervioso supone un grave problema para la seguridad internacional. Neutralizar las neurotoxinas es una prioridad internacional en combatir y eliminar las armas químicas. Además, muchas neurotoxinas persistentes -localizadas en una clase de contaminantes orgánicos (POPs) y van desde el DDT a las dioxinas y PCBs- están mucho más extendidas e internalizadas, pues se acumulan en nuestro ambiente y en nuestra cadena alimenticia, causando enfermedades crónicas como cancer y neuropatías.

Los métodos de remedios biológicos más atrayentes para destruir esas toxinas es descomponerlas en el sitio. Extrayendolas, embarcandolas, almacenandolas y destruyendo las toxinas fuera del lugar es mas caro que en el mismo sitio. Destruyendolas donde estén con la limpieza con hongos puede costar como unos 50 dolares por tonelada de tierra contaminada por toxinas. La incineración cuesta cerca de 1000 dolares por tonelada. La limpieza con hongos es elegantemente simple: cubrir con una capa de paja y trozos de madera con el hongo adecuado y así crear una membrana viva de encimas que con la lluvia caerán las toxinas sobre la cubierta de tierra. Reponiendo anualmente la cubrieta tratada con hongos hará reducir las toxinas a niveles aceptables tras varias aplicaciones secuenciales.

Los dos años previos de que la tierra WSDot, contaminada con diesel para experimentación, informé a químicos y especialistas en limpieza de contaminación del Laboratorio Batelle Pacific Northwest de la idea que algunos tipos de hongos podían descomponer los hidrocarburos de los productos del petroleo ya que la lignina tiene enlaces similares de hidrógeno-carbono. (Un par de años antes fuí animado por Enviros, una compañía de Seattle, para hacer experimentos cuyos resultados para su sorpresa fueron que los hongos de concha fructificaron con el petroleo crudo de Alaska). Pronto mi discusión con Battelle fue más allá de los vertidos de fuel y cambió hacia objetivos de defensa nacional y el trato de agentes de guerra química y biológica. Aprendí que Battelle estaba también interesada en descomponer neurotoxinas. Como test de capacidad del Departamento de Defensa, Battelle tenía unos buenos programas para desarrollar defensas contra las armas químicas y biológicas.

En una tormenta de ideas con sus quimicos, Battelle se volió interesada en mi modelo de limpieza con hongos y en el mecanismo de desarrollo de filtros con palos y nutrientes. Yo les entrené en la s tareas de la cultura de los hongos, mostrándoles como yo introducía en un medio no nutritivo de agar una muestra de mi sustrato favorito de sustrato sobre el cual yo quería hacer aparecer setas eventualmente. La idea era familiarizar cadenas de micelios a un sustrato no nativo para que los micelios pudiesen adaptar sus mecanismos encimáticos pronto en este ciclo de vida. Este es uno de las maneraspor las que escogí cadenas de micelios shiitake o maitake sobre “alder” una madera que no habitan en su propia naturaleza. Algunas cadenas se adaptaron, otras no. Yo seleccionaba aquellas que crecían más rápido y se las embiabá a los colegas locos por los hongos. Expandimos este modelo, usando toxinas en vez de madera como elementos añadidos al medio agar. Y proporcioné a Battelle a su requerimiento, una selecta colección de 26 de mis cadenas de hongos mas agresivas para hacer pruebascomo antídotos frente a bacterias, petroquímicos y otras toxinas. Fuímos más alla en el refinamiento del modelo, incrementando progresivamente la concentración de las toxinas usadas en armas químicas y decreciendo otros ingredientes naturales hasta que los micelios digiriesen las toxinas como comida. Despues de una serie de disoluciones donde la fuente de carbono fue progresivamente reemplazada por una selección de neurotoxinas, encontramos, para nuestra sorpresa y brillantez, que algunas de las cadenas se adaptaban y crecían cuando las toxinas eran la única fuente de alimento.

Traducción propia del libro de Paul Stamets “Mycelium Running”.

Técnica para Germinar Esporas

Del libro “Mycelium Running. How mushrooms can help save the world”
de Paul Stamets. Editorial Ten Speed Press.

La idea es introducir esporas en una disolución de azucar y sal.

Las esporas se pueden sacar de impresiones en vidreo o papel.

La disolución de sal y azucar:
-1/4 de cuchara de te de sal no ionizada.
-1 cucharada de te de azucar en 4 litros de agua y calentar 10 minutos.
-Cuando enfríe añadir a la mezcla una cucharada de te de esporas.
-Cubrir e incubar de 24 a 48h. en sombra.
-Sacudir vigorosamente dos veces al día.

Esperar como máximo cinco días.
Aplicar este líquido al sustrato como hierba y madera en bolsas.
Entonces el sustrato debe estar protegido de pérdidas rápidas de agua.

¿Pueden los hongos consumir radiación?

Investigadores del Departamento de Medicina de la Universidad de Yeshiva, dirigidos por la Doctora Ekaterina Dadachova (2007), han descubierto que los hongos que tienen melanina (el pigmento de la piel que la oscurece cuando es expuesta al sol) usan la radiación para ayudar en su crecimiento celular, análogamente a como las plantas usan la clorofila para generar energía química desde la luz solar.

Su primer acercamiento fue cuando leyeron que cámaras robóticas detectaron hongos de coloración negra creciendo en las paredes dentro de los reactores altamente radioactivos de Chernobil. En experimentos, los autores encontraron que la radiación ionizante de aproximadamente 500 veces superiores a la de fondo provocan un crecimiento significativo en numerosas especies de hongos ricos en melanina.

Las implicaciones de este hallazgo son inmensas: abren la posibilidad de generar hongos-comida para viajes espaciales y que los hongos pueden existir en otros planetas sin luz solar pero expuestos a la radiación ionizante que cubre el universo.